La transición energética es un reto generacional. Pero creemos que lo importante no es sólo lo que evita, sino lo que permite en nuestra economía y sociedad. Imaginamos un mundo en el que la energía sea limpia, asequible y abundante, impulsando una nueva ola de crecimiento industrial y oportunidades sociales.
La transición de la industria energética a la energía limpia es un factor fundamental para que todas las demás industrias puedan alcanzar el objetivo de cero emisiones netas.
Durante demasiado tiempo, la narrativa en torno a la energía neta cero se ha centrado en los costes y los retos. Pero la transición energética no tiene por qué ser sinónimo de austeridad o compromiso industrial. Unas hojas de ruta, medidas y mediciones claras -junto con un cambio cultural y de comportamiento- pueden ayudarnos a todos a beneficiarnos del crecimiento y la prosperidad que permite la transición.
La transición también ofrece una gran oportunidad de influir positivamente en el lado humano de la empresa: relaciones más profundas con los clientes, percepción de los consumidores y atracción de talentos.
“Ayudar a las empresas de energía y servicios públicos a aprovechar el enorme potencial económico y social de la transición energética y a construir un futuro mejor es nuestra pasión y nuestro objetivo.”